Sábado 18.07.2026

“Firmemente desaconsejado”

Tras el cisma: ¿Puede un católico asistir a una misa de la FSSPX?

El Vaticano decretó la excomunión de los obispos involucrados en las consagraciones ilícitas de la fraternidad, y si bien reconoce que los fieles pueden asistir a las misas siempre que no exista una “adhesión formal”, no es lo recomendado.
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El Vaticano emitió esta semana un decreto en el que declara que los obispos involucrados en las consagraciones ilícitas de la tradicionalista Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) han incurrido en excomunión automática y que el grupo se encuentra en cisma con la Iglesia.

Las consagraciones ilícitas tuvieron lugar el 1 de julio en Écône (Suiza), después de que el Papa León XIV exhortara al grupo a que “den marcha atrás” y se abstengan de llevar a cabo el rito no autorizado.

La FSSPX es una controvertida fraternidad de sacerdotes conocida por su estricta celebración tradicional de la misa en latín y por su oposición a las reformas del Concilio Vaticano II.

Durante años, el grupo ha mantenido una situación canónica irregular dentro de la Iglesia, y en general se ha permitido a los fieles asistir a las misas celebradas por sacerdotes de la FSSPX. Sin embargo, la declaración de cisma ha suscitado interrogantes sobre si los católicos pueden seguir asistiendo a esas liturgias sin incurrir en sanciones canónicas.

El Vaticano reconoce que los fieles pueden asistir a una misa de la FSSPX sin sufrir excomunión, siempre que no exista una “adhesión formal” a la FSSPX.

La adhesión formal fue descrita en una importante nota explicativa de 1996 del entonces Pontificio Consejo para los Textos Legislativos sobre la “Excomunión por cisma en que incurren los miembros del movimiento de monseñor Marcel Lefebvre”, citada en la nota explicativa del nuevo decreto.

En ella se describen dos componentes fundamentales: uno interno, consistente en compartir libre y conscientemente el contenido del cisma; y otro externo, consistente en expresar públicamente esa opción, por ejemplo, mediante la participación exclusiva en las misas de la FSSPX.

Cabe destacar que, en la nota de 1996, las autoridades vaticanas reconocían que “la participación ocasional en actos o actividades litúrgicas del movimiento lefebvrista —sin asumir la actitud de separación doctrinal y disciplinaria propia del movimiento— no basta para constituir una adhesión formal al mismo”.

Añadía que, en la práctica pastoral, es necesario “tener en cuenta la intención de la persona y la manera en que esa disposición interior se traduce en actos”, y que esas situaciones deben “ser juzgadas caso por caso por las autoridades competentes”.

El 2 de julio, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe envió una carta a los obispos de todo el mundo en la que expone los medios por los cuales el clero y los fieles que hayan participado en el cisma con la Iglesia pueden regresar a la plena comunión con la fe.

La carta estipula que las sanciones para los fieles laicos que pertenezcan a la FSSPX “no pueden presumirse automáticamente, sino que deben evaluarse caso por caso”.

El dicasterio señaló que la imputabilidad en esta materia requiere “plena conciencia y consentimiento deliberado”.

Entre los casos en los que los laicos no son considerados “imputables”, el dicasterio mencionó a quienes han asistido a misas de la FSSPX “únicamente por motivos litúrgicos o espirituales”, así como a quienes “no rechazan el magisterio ni la autoridad del Romano Pontífice”.

No obstante, la nota explicativa del nuevo decreto exhorta enérgicamente a los fieles a “permanecer firmemente unidos al Romano Pontífice, a los obispos en comunión con él y a toda la Iglesia (...) y a abstenerse de participar en las celebraciones y actividades organizadas por la mencionada Fraternidad Sacerdotal San Pío X”.

Ronald Bolster, profesor asociado de Teología y decano de la facultad de Teología de la Franciscan University of Steubenville, afirmó que sería “inapropiado y está firmemente desaconsejado participar en las liturgias y actividades” de la FSSPX. Hacerlo, sostuvo, “implicaría apoyar su acto cismático”.

“La participación también podría ser causa de escándalo, al llevar a otros a considerar que dicha participación es apropiada y, de manera más amplia, sugerir que las leyes de la Iglesia y la autoridad del Vicario de Cristo pueden ser desestimadas o ignoradas sin consecuencias”, afirmó.

William Newton, profesor de Teología y director del departamento de Teología de la Franciscan University, también sostuvo que los católicos que asisten a misas de la FSSPX “colaboran” con el cisma, aunque señaló que existen distintos grados de responsabilidad asociados a ello.

“Ciertamente, la culpabilidad por esta colaboración puede variar, como ocurre con cualquier pecado, debido a la ignorancia o a la falta de libertad de la voluntad”, explicó.

“Sin embargo, el carácter cismático de la FSSPX ha sido confirmado por la Iglesia, por lo que la ignorancia, aunque sigue siendo posible, no puede presumirse”, añadió.

Asimismo, señaló que los fieles disponen de “misas válidas alternativas”, lo que, a su juicio, “hace que la decisión de asistir a una misa de la FSSPX tenga muchas más probabilidades de constituir una colaboración voluntaria con el cisma”.

Los fieles, sostuvo, “no deberían asistir a una misa de la FSSPX”. Bolster describió el cisma como una situación “sumamente lamentable”.

Asimismo, exhortó a los católicos a “unirse al Papa León en la oración para que las preocupaciones que han motivado esta división puedan abordarse sin una mayor pérdida de la unidad”.

El Cardenal Gerhard Müller, prefecto emérito de la Congregación (hoy Dicasterio) para la Doctrina de la Fe, fue aún más categórico el mes pasado al afirmar que los católicos no deberían asistir a las misas de la FSSPX.

En una entrevista pocos días antes de las consagraciones ilícitas, al ser preguntado sobre qué deberían hacer los fieles atraídos por las misas de la FSSPX si se producía un cisma, el cardenal respondió con firmeza que “no deberían ir y no pueden participar en las misas de sacerdotes y obispos cismáticos”.

Fuente: ACI Prensa