Miércoles 17.07.2019

Una catequesis renovada

Por: Consejo de Pastoral Educativa

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Hay un principio antropológico que reza así: “Lo que no se renueva, se repite y lo que se repite se degrada”. Este axioma puede ilustrar la necesidad de revisar y renovar la didáctica de la catequesis escolar, sobre todo, por la importancia que adquieren los primeros años de vida en una persona.

La didáctica es la disciplina que estudia los métodos de enseñanza para poder facilitar al alumno el aprendizaje significativo. Por “significativo”, entendemos aquel conocimiento que se ancla en la red de saberes previos de los alumnos y que le resulta vitalmente importante. De esta manera, es preciso volver la mirada a la originalidad de la pedagogía de la Iglesia que toma su método de la revelación cristiana. Esto conlleva a descubrir que la Iglesia tiene una didáctica propia y única, aunque tome elementos de la psicología educacional y la pedagogía moderna.

Esa didáctica es la que guió la redacción del Catecismo de la Iglesia Católica en el pontificado de San Juan Pablo II. ¿En qué consiste esa didáctica? En que la catequesis debe partir desde la antropología, desde el deseo de Dios y la búsqueda religiosa del hombre. Desde ese punto puede entenderse la novedad de la fe cristiana, en donde el ser humano no busca a Dios a tientas sino que lo hace guiado por la pedagogía de la revelación presente en el testimonio de la Sagrada Escritura, mostrando cómo se acomodó al modo de comprender y saber humanos.

La lógica del Catecismo de la Iglesia Católica parte de la capacidad religiosa que tienen las personas, que en todas las culturas y a lo largo de los siglos, ha encontrado diferentes expresiones. Las mujeres y varones de hoy también poseen el ansia por lo espiritual y, de hecho, esta más a flor de piel que nunca.

La cuestión radica en reformular la catequesis escolar de tal forma que parta de esas búsquedas religiosas y muestre como la fe cristiana es capaz de brindar respuestas.

El cristianismo tiene un arte de vivir propio, un arte de ser feliz. Es decir, el encuentro con Cristo hace del cristiano una persona con hábitos religiosos y con un estilo de vida que encuentra la felicidad en el servicio. Luego, la catequesis escolar se propone llevar a los alumnos de nuestras escuelas a que logren un aprendizaje significativo en la educación de su fe, partiendo de los intereses de los alumnos y presentando los contenidos de la fe de una manera que muestre que no son saberes teóricos, sino que iluminan la cotidianeidad y son los guías para un estilo de vivir.